¿Por qué evolucionar?

Como dijo Einstein: “Las soluciones a nuestros problemas actuales no pueden ser encontradas desde el mismo nivel de conciencia que los creó.”

La complejidad actual continúa creciendo en un entorno cada vez más VICA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo), lo cual nos plantea un “reto adaptativo” -un conjunto de retos interdependientes aparentemente irresolubles, pero que deben ser resueltos. Lo que hace que el reto sea adaptativo es que no puede ser resuelto desde nuestro sistema operativo actual, por eso nuestra conciencia debe crecer a un nivel de complejidad superior que nos permita abordar los niveles de complejidad actuales.

Ese es el imperativo del liderazgo hoy en día: que el estadio de desarrollo mental de las personas esté a un nivel igual o superior al nivel de complejidad y ambigüedad que necesitan gestionar.

“No hay personas o situaciones difíciles, hay personas y situaciones para las cuales no estoy preparado y no sé cómo gestionar.”  Miki Kashtan

¿Cómo evolucionar?

El juego interior domina al juego exterior. Ocurre así porque lo que tenemos en nuestra consciencia tiende a manifestarse. Siempre estamos jugando los dos juegos, y según cómo juguemos el juego interior así nos irá en el juego exterior. Para poder evolucionar en nuestro liderazgo hemos de evolucionar en nuestro juego interior.

Nuestro condicionamiento cultural nos ha llevado a adoptar un patrón reactivo ante los problemas que la vida nos plantea, para poder hacer frente con éxito a la complejidad y ambigüedad actuales necesitamos evolucionar hacia un patrón creativo, es decir necesitamos actualizar nuestro sistema operativo interno a una versión superior.

El juego interior del liderazgo (el sistema operativo interno) consiste en:

Nuestro sistema de encontrar sentido en el mundo.

Nuestro sistema de toma de decisiones: cómo analizamos, decidimos y actuamos.

Nuestros valores y creencias espirituales.

Nuestro nivel de auto conciencia y de inteligencia emocional.

Los modelos mentales que utilizamos para entender la realidad, pensar, actuar.

Las creencias internas y suposiciones que configuran nuestra identidad personal: el sistema que utilizamos para saber quiénes somos.

¡Y la buena noticia es que todo esto se puede medir y se puede trabajar!

Y la forma más efectiva que hemos encontrado de hacerlo es con la metodología Conekta