Y para alimentar y sostener todos estos sistemas tenemos otro sistema más básico, más sutil y a la vez más poderoso, que garantiza que los demás sistemas funcionen a la perfección para que nuestra vida sea más plena y satisfactoria.

Son nuestras necesidades básicas humanas. Un cableado de serie, invisible, encargado de mantener en buen estado todos los demás sistemas. Estas necesidades son universales, son tan básicas que las compartimos todos los seres humanos sin distinción de edad, sexo, raza y creencias.

Igual que tenemos necesidades biológicas comunes (respiración, hidratación, nutrición, descanso,…) tenemos cientos de necesidades psicológicas, emocionales y espirituales comunes (claridad, comunicación, comprensión, afecto, reconocimiento, consideración, confianza, respeto, sentido, dignidad, libertad, etc.)