El funcionamiento de nuestras necesidades es muy sencillo:

Cuando están satisfechas generan sentimientos agradables que nos indican que todo va bien y cuando están insatisfechas generan sentimientos desagradables que nos indican que hay algo que no está funcionando de manera satisfactoria.

Los sentimientos agradables nos invitan a continuar como estamos y los desagradables nos invitan a hacer algo para restaurar los sistemas a su funcionamiento ideal, es decir, para satisfacer nuestras necesidades.

Lo cual nos lleva a nuestro principio más básico: “Todo lo que hacemos o decimos, lo hacemos para satisfacer alguna necesidad”

Hasta aquí el funcionamiento de este sistema más básico es muy sencillo y común a todos nosotros. La complejidad y las diferencias aparecen en la manera en que intentamos satisfacer nuestras necesidades: en nuestras estrategias.

Llamamos estrategias a las diferentes acciones que llevamos a cabo para intentar satisfacer nuestras necesidades.

El conflicto aparece a nivel de estrategia nunca a nivel de necesidades.